En nuestro despacho acabamos de lograr la exoneración total de más de 120.000 euros para un matrimonio madrileño, un caso que resume a la perfección el perfil de muchas familias que llegan a nosotros: personas trabajadoras, responsables, que simplemente se vieron desbordadas por circunstancias que escapaban a su control.
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Dos sueldos justos y una economía al límite
Los protagonistas, a los que llamaremos C. y M. por confidencialidad, son un matrimonio en régimen de gananciales con dos hijos pequeños. Ambos trabajaban por cuenta ajena con ingresos de algo más de 1.000 € mensuales cada uno, un presupuesto que, con la llegada de los niños y el impacto de la pandemia, dejó de ser suficiente para cubrir los gastos del mes.
De solución temporal a espiral sin salida
Como ocurre en tantos casos, recurrieron a tarjetas revolving y préstamos rápidos para tapar los huecos. Lo que en un principio parecía una solución temporal se fue convirtiendo, sin que apenas se dieran cuenta, en una deuda en espiral: cuotas crecientes, intereses que se multiplicaban y la angustia permanente de no poder hacer frente a todo. Aun así, lograron conservar un coche y una moto de segunda mano, de escaso valor, pero esenciales para poder seguir trabajando.
Cuando llegaron a nosotros, la situación era crítica: más de 120.000 euros en deudas y varios procedimientos judiciales de ejecución en marcha. Tras analizar su caso en detalle, iniciamos el procedimiento de Ley de Segunda Oportunidad, aportando la documentación necesaria para acreditar los tres elementos clave: buena fe, insolvencia real e imposibilidad objetiva de afrontar las deudas con sus ingresos actuales sin comprometer la subsistencia familiar.
El resultado ha sido plenamente favorable. El juzgado ha concedido la exoneración total de la deuda y la suspensión de todos los procedimientos judiciales que pesaban sobre ellos, cerrando así un capítulo que llevaba años hipotecando su vida y la de sus hijos.
Una vida que vuelve a tener futuro
C. y M. nos han trasladado que el cambio ha sido radical: han dejado de vivir con miedo a cada notificación del banco o del juzgado, pueden planificar su economía con normalidad y, sobre todo, recuperar la tranquilidad necesaria para disfrutar de su familia.
En Reclama Por Mí, este tipo de casos nos recuerdan cada día por qué hacemos lo que hacemos. La Ley de Segunda Oportunidad es una herramienta real y eficaz, y cualquier persona —particular o autónoma— puede acogerse a ella si cumple los requisitos. Si estás en una situación similar, en www.reclamapormi.com podemos ayudarte a empezar de nuevo.




