Hay reclamaciones que se resuelven en meses y otras que ponen a prueba la paciencia de todos. El caso de nuestro protagonista cuyo nombre se mantiene en el anonimato por razones de confidencialidad, hoy, con la sentencia ya firme, tiene en su cuenta una cifra que durante años pareció inalcanzable.
Un acuerdo rechazado a tiempo
Un año después de presentar la reclamación, WiZink movió ficha, llamó al cliente con una propuesta de acuerdo. La respuesta fue inmediata y sin dudas por parte del cliente, no, y a partir de ahora, hablen con el despacho de abogados.
Fue una buena decisión. Al revisar la propuesta, el equipo de Reclama Por Mí descubrió que el cuadro de la entidad dejaba fuera dos años enteros de movimientos. Con las cuentas bien hechas, el saldo a favor del cliente, deuda eliminada incluida, superaba los 42.000 euros. El banco ofrecía bastante menos de lo que le correspondía.
Un revés que no era el final
Rechazar el acuerdo tenía un riesgo, y se materializó, el juzgado de primera instancia no apreció ni usura ni falta de transparencia y desestimó la demanda.
Podría haber sido el final, pero no lo fue. El despacho perseveró y presentó recurso de apelación convencido de que ese primer análisis judicial se había quedado corto, y el cliente decidió seguir adelante. Lo que vino después fue una espera larga, de esas en las que lo único que se puede hacer es confiar en el proceso.
La pieza que faltaba: el contrato
La Audiencia Provincial dio la vuelta al caso con un razonamiento muy sencillo. Para cumplir con su deber de transparencia, el banco tenía que poder demostrar qué había contratado el cliente y qué información le había dado. Y no pudo, el contrato no estaba. La carga de la prueba era suya, y sin el documento, no había forma de acreditar que el producto se hubiera explicado con claridad.
Eso era suficiente para que La Audiencia estimase el recurso, anuló el contrato y ni siquiera necesitó entrar en la usura, la prescripción o las comisiones.
Las cuentas finales
Con el contrato anulado, el cliente solo debía devolver el capital que realmente había recibido. Todo lo demás, intereses y comisiones cobrados de más, tenía que recuperarlo nuestro protagonista.
- Total recuperado: 69.146,10 €
- Descontado como deuda que ya no debe: 14.400,52 €
- Ingresado por WiZink a su favor: 54.745,58 €
Perseverar tiene premio
En este caso hubo una sentencia perdida, una apelación y una espera considerable hasta su resolución firme. Es un recorrido largo, pero también la demostración de que una derrota en primera instancia no cierra la puerta, y de que insistir, con una estrategia jurídica sólida, puede cambiar por completo el resultado.

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