Cuando una persona o empresa entra en concurso de acreedores, uno de los primeros pasos del procedimiento es delimitar con precisión qué tiene y qué debe. Ahí aparecen dos conceptos clave que determinan todo el proceso: la masa activa y la masa pasiva.
Entender la diferencia entre ambas es fundamental tanto para el deudor como para los acreedores, porque de ellas depende qué se podrá repartir y en qué orden se pagarán las deudas.
¡Empecemos!

Qué es la masa activa del concurso
La masa activa está formada por todos los bienes y derechos que integran el patrimonio del deudor en el momento de la declaración del concurso, así como aquellos que se reintegren o se adquieran hasta la conclusión del procedimiento. Está regulada, junto con la masa pasiva, en el Texto Refundido de la Ley Concursal.
Se trata del conjunto de activos con los que se intentará pagar a los acreedores. Incluye inmuebles, vehículos, cuentas bancarias, existencias, derechos de crédito, maquinaria o cualquier otro bien o derecho de valor patrimonial, estén situados en España o en el extranjero.
Quedan fuera de la masa activa los bienes legalmente inembargables, es decir, aquellos que la ley protege de forma especial (por ejemplo, ciertos bienes necesarios para la vida del deudor persona física). La administración concursal elabora un inventario detallado de estos bienes para conocer el valor real disponible.

Qué es la masa pasiva del concurso
La masa pasiva está constituida por todos los créditos que los acreedores tienen contra el deudor a la fecha de la declaración del concurso, con independencia de su nacionalidad o domicilio.
Se excluyen expresamente los créditos contra la masa, que tienen un tratamiento distinto y prioritario. Dentro de la masa pasiva se clasifican los créditos en privilegiados (especiales o generales), ordinarios y subordinados, lo que determina el orden de pago.
En la práctica, aquí se incluyen deudas con bancos, proveedores, Hacienda, Seguridad Social, salarios anteriores a ciertos límites, préstamos o facturas impagadas. Los acreedores deben comunicar sus créditos a la administración concursal para que queden formalmente reconocidos.

Por qué importa la distinción y cómo Reclama Por Mí puede ayudarte
La masa activa representa “lo que hay” y la masa pasiva “lo que se debe”. El objetivo del concurso es utilizar la primera para satisfacer, en la medida de lo posible, la segunda, respetando el orden de prelación legal.
Cuando la masa activa es insuficiente, algunos créditos (especialmente los ordinarios y subordinados) pueden quedar total o parcialmente impagados. En el caso de personas físicas, esto abre la puerta a mecanismos como la exoneración del pasivo insatisfecho (Ley de Segunda Oportunidad).
Los créditos contra la masa —como determinados salarios recientes, gastos del propio procedimiento o deudas generadas tras la declaración del concurso— se pagan con preferencia y no forman parte de la masa pasiva.
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En resumen, la masa activa y la masa pasiva son las dos caras del concurso de acreedores: una refleja el patrimonio disponible y la otra las deudas existentes al momento de la declaración.




