10.819€ exonerados en menos de tres meses para una vecina de Murcia: una avería, unas tarjetas y un juicio archivado antes del verano

En nuestro despacho acabamos de cerrar uno de los casos más rápidos de nuestra historia reciente. No había una deuda extraordinaria ni una situación especialmente compleja. Había una mujer con un imprevisto, sin colchón para absorberlo y un procedimiento judicial en su contra que en menos de noventa días quedó completamente archivado.

Cuando un imprevisto no tiene colchón

La protagonista, a quien llamaremos H.S. por confidencialidad, trabaja como mozo de almacén en Murcia con un salario de aproximadamente 1.197 euros mensuales. Con tres hijos a cargo y dos vehículos necesarios para que ella y su marido puedan desplazarse al trabajo, el margen para absorber gastos inesperados era prácticamente inexistente.

Cuando llegaron las averías, no había ahorros con los que cubrirlas. La solución fue recurrir a tarjetas de crédito. Lo que empezó como una salida puntual se convirtió en una trampa: sin formación financiera que advirtiera del coste real de ese tipo de productos y sin ingresos suficientes para liquidar los saldos cada mes, los intereses fueron acumulándose hasta convertir una deuda manejable en una carga imposible de saldar.

Una deuda vendida a una empresa de recobro y un juicio en marcha

Una de las tarjetas había sido cedida a una empresa cesionaria, que reclamó el importe por vía judicial. Con un procedimiento activo en su contra y sin capacidad de pago, la situación era urgente.

Iniciamos el proceso al amparo de la Ley de Segunda Oportunidad, aportando toda la documentación necesaria para acreditar la buena fe, la insolvencia real y la imposibilidad objetiva de asumir la deuda con sus ingresos, teniendo en cuenta la carga familiar que sostenía. Como resultado de la exoneración obtenida, el procedimiento judicial en curso quedó completamente archivado.

Menos de noventa días de principio a fin

Los plazos fueron extraordinarios. La demanda se presentó en mayo de 2026, fue admitida a trámite en junio y la exoneración fue concedida en julio. Menos de tres meses desde la presentación en el juzgado hasta la resolución definitiva, con 10.819 euros de deuda en tarjetas de crédito completamente cancelados.

No hace falta una gran deuda para quedar atrapado

El caso de H.S. demuestra algo que repetimos con frecuencia pero que no siempre cala: no hace falta una historia extraordinaria para quedar atrapado en una espiral financiera sin salida aparente. Una avería, unas tarjetas y unos intereses abusivos son suficientes. Y también demuestra que cuando el proceso se inicia a tiempo y el caso está bien construido, la resolución puede llegar antes de lo que nadie esperaría.

En Reclama Por Mí estamos orgullosos de haber acompañado a Halima en este proceso. Si tienes deudas en tarjetas o productos de crédito que ya no puedes asumir, en www.reclamapormi.com podemos estudiar tu caso sin compromiso. Solo cobramos si ganamos.

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