En nuestro despacho acabamos de conseguir una de las exoneraciones más significativas de los últimos meses: 380.000 euros cancelados en su totalidad para un hombre que quedó atrapado por algo que, en su momento, pareció un trámite menor: firmar como avalista.
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“Solo es un papel”, hasta que deja de serlo
El protagonista, al que llamaremos J.A.D. por confidencialidad, es vecino de Girona y socio de una empresa que cerró definitivamente en 2019. Cuando la sociedad bajó la persiana, el aval que había firmado se activó de golpe, arrastrándole a una deuda de 380.000 euros que, con intereses, costas y recargos acumulándose mes a mes, se convirtió en un círculo vicioso del que era imposible salir con un ingreso de 1.300 euros mensuales.
A esto se sumaba una circunstancia familiar determinante: J.A.D. tiene a su cargo a su hermana, con una situación de dependencia que requiere cuidados continuos y que él atiende como única persona de referencia.
Años de embargos, llamadas y presión constante
Cuando llegó a nosotros, J.A.D. llevaba años soportando embargos sobre su nómina, llamadas de acreedores a deshora y la imposibilidad práctica de rehacer su vida. Sus datos figuraban en registros de morosidad como ASNEF y CIRBE, lo que le bloqueaba el acceso a servicios básicos como alquilar una vivienda o contratar suministros.
Tras analizar su caso en detalle, iniciamos el procedimiento concursal de persona física, aportando toda la documentación necesaria para acreditar los tres elementos clave: buena fe, insolvencia real derivada de un aval y no de un endeudamiento irresponsable, y una situación de especial vulnerabilidad familiar que hacía inviable destinar sus escasos recursos al pago de la deuda.
El juzgado concede la exoneración total
El resultado ha sido plenamente favorable. El juzgado ha concedido el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho (BEPI), lo que supone la cancelación total de los 380.000 euros, el levantamiento de todos los embargos y la eliminación de sus datos de los registros de morosos.
Un cambio que se nota, sobre todo, en la cabeza
J.A.D. nos ha trasladado que su día a día no ha cambiado radicalmente en lo material, pero que a nivel mental ha sido una transformación enorme. Recuperar el control sobre su nómina, dejar de recibir llamadas de acreedores y poder operar con normalidad ha supuesto un desahogo que, según sus palabras, no tiene precio.
En Reclama Por Mí estamos orgullosos de haber acompañado a J.A.D. en este proceso. Detrás de cada cifra hay una persona y una familia que lucha. Si te encuentras en una situación similar, en www.reclamapormi.com podemos estudiar tu caso sin compromiso. Solo cobramos si ganamos.




