En nuestro despacho acabamos de cerrar la segunda parte de un caso que ya publicamos hace unas semanas, el de J.A.P.R, marido de M.R, cuya exoneración conseguimos de forma paralela y coordinada. Dos expedientes, dos victorias, una misma familia que puede mirar adelante.
Un salario, dos países y la aritmética imposible de querer llegar a todo
El protagonista, a quien llamaremos J.A.P.R. por confidencialidad, trabaja como operario de flota en Barcelona con un salario de 1.379 euros mensuales. Una cifra que, en una ciudad como Barcelona, deja poco margen para imprevistos. Y los imprevistos llegaron.
El coste de la vida fue subiendo, los gastos del hogar no bajaron, y a todo ello se sumó la necesidad de enviar dinero a República Dominicana para ayudar con los estudios y los gastos médicos de su hija menor, que reside allí con otros familiares. Sin una base sólida de educación financiera y con las necesidades apretando, los préstamos fueron la salida más accesible. Pero los intereses convirtieron aquella solución temporal en una carga creciente que el salario mensual no lograba reducir.
Una demanda conjunta que el juzgado separó en dos
Presentamos la demanda de forma conjunta junto con la de su esposa, al amparo de la Ley de Segunda Oportunidad. Sin embargo, el juzgado decidió separar ambos concursos en dos expedientes independientes. Nuestro equipo asumió esa complejidad sin que repercutiera en ninguno de los dos: coordinamos ambos procedimientos en todo momento y logramos que ambos cónyuges obtuvieran su exoneración de forma paralela. Dos exoneraciones concedidas. Una misma familia que puede empezar de nuevo.
Seis meses de principio a fin
Los tiempos fueron notablemente ágiles. La demanda se presentó en noviembre de 2025, fue admitida a trámite en enero de 2026 y la exoneración fue concedida en mayo de 2026. Seis meses para cancelar 6.154,79 euros de deuda privada que llevaban años lastrando la economía familiar.
Aportamos toda la documentación necesaria para acreditar los elementos clave: buena fe, insolvencia real e imposibilidad objetiva de asumir la deuda con sus ingresos, teniendo en cuenta la doble responsabilidad económica que J.A.P.R. sostenía a ambos lados del Atlántico.
Una ley también para quienes sostienen dos frentes con un solo sueldo
El caso de J.A.P.R. refleja una realidad que comparten muchas familias migrantes en España: un salario ajustado, responsabilidades aquí y allá, y una deuda que crece no por irresponsabilidad sino por la aritmética imposible de querer llegar a todo. La Ley de Segunda Oportunidad existe también para ellos.
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