Un vecino de Guipúzcoa al que mantendremos su nombre en anonimato, por cuestiones de confidencialidad, acaba de cerrar uno de los capítulos más duros de su vida: la exoneración de prácticamente todas sus deudas, incluidas dos financiaciones con reserva de dominio sobre vehículos, algo que hasta hace poco se consideraba casi imposible conseguir. En total, el Juzgado le ha perdonado 57.789 euros al amparo de la Ley de Segunda Oportunidad, con el respaldo legal de nuestro equipo en Reclama Por Mí.
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Una vida marcada por las circunstancias
Nuestro protagonista, es trabajador por cuenta ajena, oficial de segunda, divorciado y con dos hijos menores a los que pasa pensión de alimentos. Su situación de sobreendeudamiento no llegó de golpe, sino que fue el resultado de un cúmulo de adversidades: el fracaso de un proyecto empresarial hace una década, una separación con cargas familiares, y un accidente laboral que le obligó a pasar por quirófano y le redujo considerablemente los ingresos durante una temporada.
Entre sus escasos activos, únicamente contaba con un vehículo financiado, imprescindible para acudir a su puesto de trabajo, con un valor de 8.900 euros y una deuda pendiente de 14.900 euros con reserva de dominio. Además, figuraba como cotitular de otro préstamo con reserva de dominio sobre el coche de un amigo. Sin gran patrimonio y rodeado de acreedores, la situación era insostenible.
El respaldo legal que cambió su situación
Con el apoyo de nuestro equipo, especializado en la Ley de Segunda Oportunidad, nuestro cliente pudo iniciar el procedimiento legal que culminó con la exoneración total de 57.789 euros de deuda. Lo especialmente relevante de este caso es que el juzgado incluyó en la exoneración las dos financiaciones con reserva de dominio, reconociendo que el deudor actuó de buena fe y que su endeudamiento no derivó de un consumo irresponsable, sino de circunstancias vitales ajenas a su voluntad.
El juzgado tuvo especialmente en cuenta que nuestro cliente destina parte de sus ingresos a la manutención de sus hijos, que depende del vehículo para trabajar, y que su situación es fruto de un fracaso empresarial, una separación y un accidente laboral, no de un endeudamiento caprichoso.
Una resolución que abre nuevas puertas
Hasta ahora, lo habitual era que las deudas vinculadas a bienes con reserva de dominio quedasen fuera de la exoneración y siguieran persiguiendo al deudor. Este Auto adopta una posición diferente, ya que la deuda personal queda perdonada, pero las entidades financieras conservan su derecho real sobre el bien. Es decir, si hay impago, pueden reclamar el vehículo en un procedimiento civil aparte, pero no perseguir a nuestro cliente por el dinero.
“Lo que empieza a apreciarse en algunos juzgados es una distinción clara entre la deuda personal y la garantía real“, explica Javier Moyano, COO de Reclama Por Mí. “Se exonera la deuda del préstamo, pero se respeta el derecho de la financiera a recuperar el coche si no se paga. Es un equilibrio razonable entre el derecho al crédito y la finalidad de la ley, con el objetivo de permitir que la gente realmente pueda empezar de cero.”
Desde Reclama Por Mí llevamos tiempo observando cómo este tipo de resoluciones se repiten, poco a poco, en distintos juzgados españoles, especialmente cuando el deudor no tiene otros bienes, tiene ingresos modestos y necesita el vehículo para mantener su empleo.
Lo que este caso supone en la práctica
Con esta resolución, el protagonista ve exoneradas todas sus deudas, incluidas las dos financiaciones con reserva de dominio. En términos prácticos, no le podrán reclamar judicialmente las cantidades pendientes de esos préstamos. Si decide seguir pagando las cuotas, conservará el vehículo con normalidad. Y si no puede hacerlo, la financiera podrá reclamar el coche, pero nada más.
Muchas personas que se plantean acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad tienen un miedo concreto: “¿Voy a perder el coche y encima seguiré debiendo la mitad?“. Criterios como el de este juzgado empiezan a dar una respuesta más justa a esa pregunta, y nos ayudan desde Reclama Por Mí a que más personas pierdan el miedo y den el paso que puede cambiarles la vida.
Casos como el de hoy, son la mejor prueba de que esta ley funciona, y de que con el equipo adecuado, el resultado puede ir incluso más allá de lo que uno esperaba.




