¿Qué es el concurso de acreedores voluntario y cuándo solicitarlo?

Cuando una empresa, un autónomo o una persona física no puede hacer frente a sus deudas de forma regular, el concurso de acreedores se convierte en la herramienta legal para ordenar esa situación. Dentro de este procedimiento existe una modalidad especialmente relevante: el concurso de acreedores voluntario.

Solicitarlo a tiempo puede marcar la diferencia entre mantener cierto control sobre el proceso o perderlo por completo. Te explicamos en qué consiste y en qué momento conviene actuar.

¡Empecemos!

Qué es el concurso de acreedores voluntario

El concurso de acreedores voluntario es aquel que solicita el propio deudor ante el juzgado de lo mercantil cuando se encuentra en situación de insolvencia. Puede tratarse de una insolvencia actual (ya no puede cumplir regularmente con sus obligaciones exigibles) o de una insolvencia inminente (prevé que no podrá hacerlo en los próximos tres meses).

Según el Texto Refundido de la Ley Concursal, el concurso se califica como voluntario cuando la primera solicitud presentada es la del deudor. Esta modalidad aplica tanto a personas jurídicas como a personas físicas, aunque los efectos y las opciones posteriores (como la Ley de Segunda Oportunidad) varían según el caso.

El objetivo principal es proteger el patrimonio restante, frenar las ejecuciones individuales de los acreedores y buscar una solución ordenada, ya sea mediante un convenio de pagos o, si no es viable, a través de la liquidación de bienes. Al iniciarlo el propio deudor, el procedimiento suele arrancar con un régimen de intervención: el concursado mantiene facultades de administración, aunque supervisadas por la administración concursal.

Cuándo y por qué solicitarlo

La ley establece una obligación clara. El deudor debe solicitar el concurso en el plazo de dos meses desde que conoció o debió conocer su estado de insolvencia actual. Superar ese plazo sin actuar puede tener consecuencias negativas, especialmente en la calificación del concurso y en la posible responsabilidad de los administradores.

Existen indicios que suelen revelar esa situación: impagos generalizados a proveedores o trabajadores, embargos reiterados, imposibilidad de atender deudas públicas o la existencia de títulos ejecutivos que no se han podido cobrar por falta de bienes. En estos casos, actuar de forma voluntaria demuestra diligencia y buena fe.

Solicitarlo también es posible de forma anticipada cuando se prevé la insolvencia inminente. Esta actuación temprana suele preservar más opciones de reestructuración y reduce el riesgo de que un acreedor tome la iniciativa y presente un concurso necesario.

Además, el plazo de dos meses se suspende temporalmente si el deudor comunica al juzgado el inicio de negociaciones con sus acreedores.

Ventajas frente al concurso necesario y pasos a seguir

La principal diferencia entre el concurso de acreedores voluntario y el concurso necesario radica en quién lo inicia. Cuando lo solicita un acreedor, el régimen suele ser de suspensión: la administración concursal asume directamente las facultades de gestión. En el voluntario, el deudor conserva un mayor control, siempre bajo supervisión.

Otras ventajas importantes son:

  • Mejor percepción judicial y menor riesgo de que el concurso se califique como culpable por retraso.
  • Posibilidad de preparar con antelación la documentación y la estrategia (convenio o liquidación).
  • Mayor margen para negociar con los acreedores desde una posición más proactiva.

Para solicitarlo es necesario presentar un escrito ante el juzgado competente (normalmente el del centro de intereses principales del deudor), acompañado de memoria económica, inventario de bienes, relación de acreedores y, en su caso, las cuentas anuales.

Nosotros en Reclama Por Mí te orientamos si te encuentras en una situación de insolvencia y estás valorando el concurso de acreedores voluntario. Contamos con amplia experiencia en el sector de deudas y procedimientos concursales, analizamos tu caso de forma personalizada y te acompañamos en todo el proceso.

Ofrecemos consultas gratuitas y trabajamos para que tomes la decisión más adecuada a tu situación.

El concurso voluntario no es un fracaso, sino una herramienta legal para ordenar una crisis de pagos y proteger derechos. Si detectas señales de insolvencia, actuar con rapidez suele ser la mejor estrategia. Contacta con nuestro equipo para recibir el apoyo necesario y valorar la mejor vía en tu caso.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.